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/Ellitoral.com.ar/ Sociedad

Ovni en manos de la Fuerza Aérea de Noruega

En el mes de mayo de 1952 una nave alienígena se precipitó a tierra, cinco años después del famoso caso Roswell, ocurrido en los Estados Unidos,  en esta ocasión el incidente ocurrió en el sector más septentrional de Noruega en la isla de Spitzbergen, en el Océano Glacial Artico.
Objeto. Así habría sido el extraño aparato caído en Noruega.

n El caso en principio, fue recibido por las autoridades noruegas de modo sereno y apacible, menos catastrófico de como tomaron los norteamericanos el caso Roswell por ejemplo. Estaban por hacer pública la noticia y los resultados de los estudios preliminares, cuando algo extraño ocurrió. En cuestión de unas cuantas horas, el suceso quedó envuelto en una espesa cortina de silencio. El plato volador fue descubierto de manera accidental por un avión de la Fuerza Aérea Noruega que realizaba un rutinario vuelo de guardia a bordo de un hidroavión Catalina. El piloto efectuaba un largo vuelo de patrullaje, habían transcurrido más de cinco horas desde que despegó de su base, sin observar nada más que el extenso mar gris y los blancos témpanos del Cabo Norte., hacia el frente, aparecieron los altos y nevados picos de Spitzbergen.

El piloto dio la vuelta suavemente, conduciendo su avión hacia las costas occidentales de la isla, era el tramo final del recorrido antes de iniciar el regreso. Un fugaz destello captó la atención del capitán, había algo abajo entre los congelados riscos. Rozando la pared de una montaña, el Catalina descendió para dar un vistazo más de cerca. 

Las alargadas sombras polares dificultaban observar el aspecto real del objeto, pero era algo metálico, como los restos de un accidente aéreo, y en caso de que así fuera, podría haber sobrevivientes. El avión se alejó de la zona y el radio operador envió un mensaje de urgencia al Servicio de Rescate Aéreo Noruego. Sin saberlo, aquel descubrimiento estaba destinado a convertirse en un misterio encubierto oficialmente. De inmediato partió hacia la isla un escuadrón de salvamento y lo que encontraron a  su llegada fue un enorme platillo volador, de unos 93 pies de diámetro y 70 de alto. Lo desmantelaron hasta donde las condiciones lo permitieron, para ser transportado a Noruega, donde un grupo de científicos llevaron a cabo detallados estudios de los restos rescatados.

La tripulación de la nave extraterrestre fe encontrada sin vida, la integraban siete humanoides que estaban totalmente calcinados, cada uno de los cuerpos medía aproximadamente 1,20 mt. de altura, tenían cabezas prominentes, extremidades largas y frágiles, las manos tenían cuatro dedos. 

El panel de la cabina principal del platillo mostraba una serie de símbolos similares en apariencia a escritura rusa, pero no lo era. Los científicos que la examinaron no supieron que tipo de escritura era, ya que no le encontraban relación con un idioma terrestre. En cuanto al material con que fue construida la nave, el Dr.  Max Loeber, importante científico noruego estableció que era muy parecido al aluminio en color y gravedad específica, pero mucho más duro y resistente a elevadas temperaturas, no producía contacto visual en el radar. Nunca se supo qué ocurrió, si el platillo fue atacado por un avión de guerra terrestre o si tuvo un accidente que lo llevó a estrellarse contra nuestro planeta. Lo concreto fue que cayó y sus restos fueron recuperados y llevados a un lugar secreto por la Fuerza Aérea Noruega. Los cuerpos también fueron llevados a distintos lugares para hacerles la correspondiente autopsia, pero nunca se dijeron los resultados de la misma ni otros detalles al respecto. Como se dice habitualmente en esos casos “Top Secret”.

Un caso parecido.

Un caso similar sucedió en Sudáfrica, pero mucho más acá en el tiempo, allá por fines de la década del 80 cuando cerca de una base militar fue detectada la presencia de un extraño objeto volador que se desplazaba sobre la zona. Aviones de combate fueron enviados en su persecución, con la orden de derribarlo si fuera necesario. Los Mirage armaron y dispararon cañones laser experimentales “Thor” con los que iban equipados. Cuando se acercaron al aparato este empezó a emitir luminosos destellos y comenzó a oscilar manteniendo su trayectoria hacia el norte. 

Dispararon sus cañones laser sin que al parecer hayan hecho efecto en el extraño aparato volante. Al poco tiempo los aviones reportaron que el disco volador empezaba a perder altura, ocasionando que la nave alienígena se estrellara a unos 80 km. de la frontera sudafricana con Botswana, en el sector central del desierto de Kalahari. 

Varios helicópteros de rescate salieron rápido hacia el sitio del impacto, pero cuando uno de ellos sobrevoló bajo donde cayó el platillo, su motor dejó de funcionar sin motivo aparente, causando esto que el helicóptero cayera matando a sus cinco tripulantes. Otro helicóptero que intentó aproximarse al Ovni también tuvo serios problemas de propulsión, por lo  que se dedujo que el vehículo extraterrestre aún estaba emitiendo un intenso campo electromagnético a su alrededor, quizás como manera de protección. 

Fue necesario cubrir el platillo con una pintura especial con alta concentración de plomo para neutralizar el campo magnético y trasladar la nave a un depósito subterráneo de una base aérea cercana. Un grupo de técnicos y científicos norteamericanos de la base aérea Wright Patterson, fueron invitados por el gobierno sudafricano para estudiar el caso.

Se tuvo que utilizar un dispositivo hidráulico de presión para forzar la puerta de acceso al interior de la nave, donde fueron encontrados dos pequeños alienígenas vivos y vestidos con un ajustado traje de color gris. Uno de ellos estaba herido y ambos quedaron bajo la custodia del equipo de seguridad norteamericano. La nave extraterrestre y sus tripulantes fueron enviados a la base Wright Patterson en Ohio, el 23 de junio de 1989, a bordo de dos enormes aviones Galaxy de la Fuerza Aérea norteamericana, siendo escoltados por aviones caza fuertemente armados y bajo extremas medidas de seguridad. 

Para respaldar este testimonio oficial, un miembro de la Inteligencia sudafricana, entregó a los oficiales norteamericanos a cargo de la misión, una copia del informe preliminar con membrete de la Fuerza Aérea Sudafricana, que detalla los pormenores de este extraño incidente, que luego, lógicamente como siempre ocurre en estos casos, fue archivado y quedado en el olvido. 

Los cuerpos de los tripulantes y el Ovni fueron a la base norteamericana y nunca la fuerza aérea de USA comunicó que había pasado con ellos. Uno de los tantos casos que han pasado y seguirán pasando en el campo del estudio e investigación de los Ovni, siempre censurado y manejado por la grandes potencias.

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